Por qué la contingencia decide cuánto cobras
Una misma dolencia puede tramitarse como enfermedad común o como accidente de trabajo, y la diferencia económica es considerable. Por eso existe un procedimiento específico para determinar cuál es la contingencia correcta.
El contraste es fácil de ver puesto en una tabla.
A eso se suman efectos que van más allá de la baja: el recargo de prestaciones cuando hay falta de medidas de seguridad, la cobertura de una eventual incapacidad permanente derivada de accidente de trabajo y, con frecuencia, complementos de convenio más favorables en contingencia profesional.
| Aspecto | Contingencia común | Contingencia profesional |
|---|---|---|
| Días de espera | Los 3 primeros no generan prestación | Ninguno: se cobra desde el día siguiente a la baja |
| Cuantía general | 60 % de la base reguladora hasta el día 20 y 75 % después | 75 % desde el principio |
| Base reguladora | Base de cotización por contingencias comunes del mes anterior | Salario real, con las reglas propias de esta contingencia |
| Día de la baja | Sin prestación | Salario íntegro a cargo del empresario |
Qué es accidente de trabajo
El artículo 156 de la Ley General de la Seguridad Social define el accidente de trabajo como toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena.
Esa definición es más amplia de lo que suele creerse e incluye supuestos que la gente no identifica como accidente: el que ocurre al ir o volver del trabajo, el sufrido con ocasión de tareas distintas de las propias del puesto realizadas en cumplimiento de órdenes, las enfermedades que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo y las que se agraven como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente.
La enfermedad profesional del artículo 157 es distinta: es la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro reglamentario, y por la acción de los elementos o sustancias que en él se indiquen.
Hay una consecuencia importante: una dolencia puede ser accidente de trabajo aunque no figure en el cuadro de enfermedades profesionales, si se acredita la relación con el trabajo.
Quién puede iniciar el procedimiento
El procedimiento de determinación de contingencia puede iniciarse de oficio por el INSS, a instancia de la mutua o del servicio público de salud, o a solicitud del propio trabajador.
Esa última vía es la que interesa aquí. No hace falta que la mutua o la empresa estén de acuerdo: la persona interesada puede pedir directamente al INSS que se determine el carácter de la contingencia.
Qué aportar
La solicitud se resuelve sobre la base de informes, así que la prueba es el elemento decisivo.
Merece la pena insistir en un punto: describir bien el puesto es tan importante como el informe médico. La relación entre dolencia y trabajo se sostiene sobre esa descripción.
- Informes médicos que describan la dolencia y, en lo posible, su relación con la actividad laboral.
- Descripción del puesto de trabajo, tareas habituales, esfuerzos, posturas y exposición a agentes.
- Evaluación de riesgos del puesto y documentación del servicio de prevención, si se dispone de ella.
- Parte de accidente, si llegó a emitirse, o la comunicación a la empresa y su respuesta.
- Testimonios o documentación sobre el hecho concreto, cuando hubo un suceso identificable.
- Antecedentes de dolencias similares en el mismo puesto, si constan.
Plazos y resolución
El procedimiento tiene un plazo de resolución propio, y conviene comprobar en la notificación el que se indique, junto con el sentido del silencio.
Si la resolución no reconoce el carácter profesional, no se agota el camino. Cabe presentar reclamación previa ante el INSS y, después, demanda ante el juzgado de lo social conforme a la Ley 36/2011. Los plazos son breves y empiezan a contar desde la notificación, de modo que conviene decidir pronto.
Si se reconoce el carácter profesional, procede regularizar lo cobrado: la diferencia entre lo percibido como contingencia común y lo que correspondía se abona, y la entidad responsable pasa a ser la mutua de accidentes de trabajo cuando esa sea la que cubre la contingencia profesional.
Cuándo merece la pena plantearlo
No todos los casos justifican abrir un procedimiento, pero estos son los escenarios en los que suele tener sentido.
- Lesiones musculoesqueléticas en puestos con esfuerzos repetitivos, cargas o posturas forzadas.
- Dolencias que aparecen tras un suceso concreto en el trabajo que no se tramitó como accidente.
- Patologías psíquicas con un origen laboral documentado.
- Recaídas de una lesión que en su día sí fue accidente de trabajo.
- Enfermedades que figuran en el cuadro reglamentario pero se tramitaron como comunes.
- Accidentes ocurridos al ir o volver del trabajo que se registraron como enfermedad común.
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Fuentes y fecha de revisión
Contenido contrastado el . La normativa y su aplicación pueden cambiar.
- Ley General de la Seguridad Social: artículos 156, 157, 169 a 176
- Real Decreto 1430/2009, por el que se desarrolla reglamentariamente la LGSS en materia de prestaciones de incapacidad temporal
- Real Decreto 625/2014, gestión y control de los procesos de incapacidad temporal
- Ley 36/2011, reguladora de la jurisdicción social