Qué es la incapacidad permanente total
El artículo 194 de la Ley General de la Seguridad Social clasifica la incapacidad permanente en cuatro grados: parcial, total, absoluta y gran invalidez, en función del porcentaje de reducción de la capacidad de trabajo.
Para determinar el grado se tiene en cuenta la incidencia de esa reducción en el desarrollo de la profesión que ejercía el interesado, o del grupo profesional en que estaba encuadrada, antes de producirse el hecho causante.
La total inhabilita para la profesión habitual, pero no impide dedicarse a otra distinta. Esa es la clave que explica tanto su porcentaje como su compatibilidad con el trabajo.
Qué prestación corresponde
El artículo 196.2 establece que la prestación económica correspondiente a la incapacidad permanente total consistirá en una pensión vitalicia, que podrá excepcionalmente ser sustituida por una indemnización a tanto alzado cuando el beneficiario fuese menor de sesenta años.
Y añade la regla del incremento: los declarados afectos de incapacidad permanente total percibirán la pensión incrementada en el porcentaje que reglamentariamente se determine, cuando por su edad, falta de preparación general o especializada y circunstancias sociales y laborales del lugar de residencia se presuma la dificultad de obtener empleo en actividad distinta de la habitual anterior.
Ese porcentaje reglamentario es del veinte por ciento, y su aplicación está ligada a haber cumplido los cincuenta y cinco años, además de a las circunstancias que el artículo enumera.
Hay además un suelo: la cuantía de la pensión de incapacidad permanente total derivada de enfermedad común no podrá resultar inferior al importe mínimo fijado anualmente en la Ley de Presupuestos Generales del Estado para esa pensión en titulares menores de sesenta años con cónyuge no a cargo.
Las dos piezas del cálculo
La fórmula es sencilla, pero la primera pieza cambia mucho según de dónde venga la dolencia.
La primera pieza es la base reguladora. En la incapacidad derivada de enfermedad común se calcula sobre las bases de cotización de un periodo amplio de años anteriores al hecho causante, con las reglas de integración de lagunas que correspondan. En la derivada de accidente de trabajo o enfermedad profesional se calcula sobre salarios reales del año anterior, lo que suele arrojar un resultado más alto.
La segunda pieza es el porcentaje: el 55 por ciento de la base reguladora, que pasa al 75 por ciento cuando procede el incremento del veinte por ciento.
Ejemplo con la pensión base
Tomemos una base reguladora de 1.600 euros mensuales, con incapacidad permanente total derivada de enfermedad común.
La diferencia entre ambos escenarios es de 320 euros al mes, más de 4.400 euros al año contando las pagas. Por eso el incremento no es un detalle: es la partida que más conviene revisar.
| Concepto | Cálculo | Importe mensual |
|---|---|---|
| Pensión base | 1.600 € × 55 % | 880,00 € |
| Con incremento del 20 % | 1.600 € × 75 % | 1.200,00 € |
Ejemplo con contingencia profesional
Supongamos la misma persona, pero con la incapacidad derivada de accidente de trabajo, y una base reguladora calculada sobre salarios reales de 1.900 euros mensuales.
La diferencia respecto del ejemplo anterior no está en el porcentaje sino en la base reguladora. De ahí la importancia de determinar correctamente la contingencia: una misma dolencia puede dar lugar a pensiones muy distintas según se califique como común o profesional.
| Concepto | Cálculo | Importe mensual |
|---|---|---|
| Pensión base | 1.900 € × 55 % | 1.045,00 € |
| Con incremento del 20 % | 1.900 € × 75 % | 1.425,00 € |
Compatibilidad con el trabajo
La incapacidad permanente total inhabilita para la profesión habitual, de modo que es compatible con el desempeño de otra actividad distinta.
Eso sí, el incremento del veinte por ciento responde precisamente a la presunción de dificultad para obtener empleo en otra actividad. Por eso su percepción es incompatible con el trabajo, y queda en suspenso mientras se desarrolla una actividad que sea incompatible con esa presunción.
Conviene comunicar cualquier inicio de actividad. No hacerlo lleva a percibir cantidades que después se reclaman.
Fiscalidad
La pensión de incapacidad permanente total tributa en el IRPF como rendimiento del trabajo. No está exenta.
La exención del impuesto se reserva a las pensiones por incapacidad permanente absoluta y gran invalidez. Es una diferencia importante al comparar el importe neto entre grados: una absoluta con base menor puede dejar más dinero disponible que una total con base mayor.
Si no estás de acuerdo con el grado
La resolución del INSS es recurrible y los plazos son cortos.
El cauce es la reclamación previa ante el INSS y, después, la demanda ante el juzgado de lo social conforme a la Ley 36/2011. Lo que se discute puede ser el grado reconocido, la contingencia de la que deriva, la base reguladora aplicada o la denegación del incremento del veinte por ciento.
Conviene preparar la impugnación con informes médicos actualizados y con una descripción precisa de la profesión habitual, porque el grado se determina por la incidencia de las limitaciones en esa profesión concreta.
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Fuentes y fecha de revisión
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