Lo primero: mira cuánto llevas de baja
La respuesta cambia por completo según el proceso haya superado o no los trescientos sesenta y cinco días, porque cambian tanto el órgano competente como el procedimiento para discutir el alta.
El artículo 170.1 de la Ley General de la Seguridad Social establece que, hasta cumplir ese plazo, el Instituto Nacional de la Seguridad Social ejerce, a través de su inspección médica, las mismas competencias que la inspección del servicio público de salud para emitir un alta médica a todos los efectos.
El artículo 170.2 añade que, agotados los trescientos sesenta y cinco días, la inspección médica del INSS es la única competente para emitir el alta por curación, por mejoría que permita la reincorporación, con propuesta de incapacidad permanente o por incomparecencia injustificada a los reconocimientos.
El plazo que no se puede perder: cuatro días naturales
Es la información más importante de toda esta guía, y la que suele llegar tarde.
Frente al alta médica emitida por la inspección médica del INSS una vez agotado el plazo de los trescientos sesenta y cinco días, el interesado podrá manifestar su disconformidad ante la inspección médica del servicio público de salud en el plazo máximo de cuatro días naturales.
Cuatro días naturales, no hábiles. Incluye fines de semana y festivos. Quien recibe el alta un viernes tiene hasta el martes.
Cómo sigue el procedimiento
El artículo 170.3 encadena varios plazos breves, y conviene conocerlos para saber qué esperar.
Hay un detalle que tranquiliza y conviene saber: durante el tiempo transcurrido entre la fecha del alta y aquella en que adquiere plenos efectos, se considera prorrogada la situación de incapacidad temporal.
- Si la inspección médica del servicio público de salud discrepa del criterio del INSS, puede proponerle la reconsideración de su decisión en un plazo máximo de siete días naturales, especificando las razones y el fundamento de la discrepancia.
- Si esa inspección confirma la decisión del INSS, o si no se pronuncia en los once días naturales siguientes a la fecha de la resolución, el alta médica adquiere plenos efectos.
- Si sí manifiesta su discrepancia dentro de los siete días, el INSS debe pronunciarse expresamente en los siete días naturales siguientes, notificando la reconsideración del alta o su confirmación.
- Si reconsidera el alta, se reconoce la prórroga de la incapacidad temporal a todos los efectos. Si se reafirma, aportando las pruebas complementarias que lo fundamenten, la incapacidad temporal solo se prorroga hasta la fecha de la última resolución.
Otra consecuencia poco conocida del alta del INSS
El artículo 170.1 contiene una regla que sorprende a mucha gente cuando recae.
Cuando el alta ha sido expedida por el INSS, este es el único competente, a través de su inspección médica, para emitir una nueva baja médica producida por la misma o similar patología en los ciento ochenta días siguientes a esa alta. El artículo 170.2 repite la regla para las altas posteriores a los trescientos sesenta y cinco días.
Dicho de otro modo: tras un alta del INSS, el médico de cabecera no puede dar una nueva baja por la misma dolencia durante ese periodo. Hay que dirigirse al INSS. Desconocerlo lleva a situaciones muy angustiosas, en las que la persona acude a su centro de salud y no obtiene la baja que necesita.
Qué hacer con la empresa mientras tanto
Aquí aparece el conflicto práctico: el alta obliga a reincorporarse, pero la persona no se siente capaz de trabajar.
No presentarse sin justificación puede dar lugar a una sanción disciplinaria, e incluso al despido por faltas de asistencia. El artículo 58 del Estatuto de los Trabajadores permite sancionar incumplimientos laborales conforme a la graduación del convenio, y exige comunicación escrita en las faltas graves y muy graves.
Lo razonable, por incómodo que resulte, es reincorporarse mientras se tramita la disconformidad, dejando constancia escrita de la situación, y en paralelo:
Si el estado de salud impide materialmente la reincorporación, conviene contar con informe médico que lo respalde y comunicarlo de inmediato, porque una ausencia sin justificar tiene consecuencias propias.
- Solicitar al servicio de prevención una evaluación de la aptitud para el puesto.
- Pedir, si procede, la adaptación del puesto de trabajo a las limitaciones existentes.
- Conservar todos los informes médicos y los partes.
- Documentar por escrito cualquier comunicación con la empresa.
Si el alta llega antes de los 365 días
En los procesos que no han agotado ese plazo, el cauce de la disconformidad es distinto y depende de quién emitió el alta.
Si el alta procede del servicio público de salud, la vía natural es acudir al propio servicio y, en su caso, reclamar. Si procede del INSS o de la mutua, existe el procedimiento de revisión previsto en el Real Decreto 625/2014, con sus propios plazos.
En ambos casos, agotada la vía administrativa, queda la demanda ante el juzgado de lo social conforme a la Ley 36/2011, con plazos breves que conviene no dejar pasar.
Cuando lo que procede es la incapacidad permanente
Merece la pena plantearlo cuando las limitaciones son estables y previsiblemente definitivas.
El artículo 174.1 prevé que el derecho al subsidio se extinga, entre otros motivos, por ser dado de alta el trabajador con o sin declaración de incapacidad permanente. Si tras el alta persisten secuelas que impiden el trabajo habitual, el camino no es discutir indefinidamente la incapacidad temporal, sino iniciar el expediente de incapacidad permanente.
Es una decisión que conviene valorar con los informes en la mano, porque el grado que se reconozca determina la prestación y la compatibilidad con el trabajo.
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Fuentes y fecha de revisión
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